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viernes, 16 de noviembre de 2018

Pasarse a jugar una última partida

La palabra compasión  vende poco. Suena a condescender con la debilidad, con la fragilidad, y esta época en que la utilidad material condiciona cualquier acción, no se las puede permitir. 
Es así que gana público la eutanasia, “salida práctica” para los que sufren o ya no se valen por sí mismos. Pero también van apareciendo iniciativas que apuestan por dignificar realmente la vida hasta el final.
Una de estas es el movimiento Comunidades y Ciudades Compasivas, que lleva adelante en España la New Health Foundation. Aquí el acento no se pone en “empujar amablemente” a los enfermos graves para que apuren el paso hacia la muerte, sino en que la comunidad se interese por ellos de un modo mucho más edificante. Nos lo explica Silvia Librada, directora del programa Todos Contigo, de la mencionada fundación:
Una ciudad compasiva involucra en los cuidados de final de vida a todos los actores de la vida local: colegios, institutos, universidades, empresas, centros de ocio, hospitales, ayuntamientos…

El “Todos Contigo” se aplica en ciudades pequeñas, como Pamplona o Badajoz, y en otras mucho más pobladas, como Bogotá (8 millones de habitantes)

“A nivel individual deberíamos empezar a desarrollar hoy nuestras redes de cuidados”

información completa en aceprensa.com
Juan Ramón Domínguez Palacios
http://lacrestadelaola2028.blogspot.com


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