Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, nos dice el Señor. Ser feliz es seguir a Jesús (el Camino), con la luz que nos concede (la Verdad) y la fuerza que nos otorga (su Vida). Acompaño mis reflexiones.
El anuncio de la despedida ha entristecido a los discípulos. El Señor los tranquiliza asegurándoles que va a prepararles un sitio en la Casa del Padre. Estas consoladoras palabras nos recuerdan que Jesús se va pero no se desentiende de nosotros. Ninguno de nosotros es tan impermeable ante la realidad de la partida de este mundo como para que le alegren estas palabras. “Me voy a prepararos un sitio...” Sí, hay un lugar donde el hombre encontrará su quietud y felicidad total y definitiva.
