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viernes, 21 de julio de 2017

Dunkerque

Primera película de corte histórico de Christopher Nolan, guionista, director y productor, respaldado en la producción por su esposa Emma Thomas. Aborda la evacuación de soldados británicos atrapados en las playas francesas de Dunkerque durante la Segunda Guerra Mundial, en lo que se conoció como Operación Dinamo, que permitió el traslado de más de 300.000 hombres al Reino Unido en mayo de 1940, cruzando el canal de la Mancha. 

Los hechos han sido tratados en el cine con más o menos detalle, vienen al cabeza filmes como La Sra. Miniver, Fin de semana en Dunkerque o, casi contemporánea, a Dunkerque, Su mejor historia. Pero aquí la idea es recrear lo ocurrido con enorme realismo en las escenas de acción bélica, en línea con algunos de los mejores momentos de Salvar al soldado Ryan de Steven Spielberg, o Hasta el último hombre, de Mel Gibson, aunque claramente con una carga menor de violencia. 

 Se trata pues de una verdadera y apabullante experiencia sensorial, rodada en 65 mm e IMAX en localizaciones auténticas de la playa de Dunkerque y evitando todo lo posible los efectos digitales, como a Nolan le gusta hacer. Lo que sumerge al espectador en lo allí acontecido, a través de tres hilos narrativos principales, por tierra, mar y aire, donde los protagonistas en las acciones descritas habrían estado implicados una semana, un día, una hora. 

Los pasajes en cada uno de estos terrenos se combinan y solapan en un dinámico montaje, que da al conjunto un aspecto, paradójicamente, de compleja simplicidad, ya se sabe que a Nolan le encanta explorar en la estructura narrativa. Verdaderamente Nolan vuelve a dar muestras de su poderío a la hora de contar historias, y esta vez lo hace con los diálogos justos, se evitan muy conscientemente las grandes parrafadas, y un reparto muy coral, donde conocemos de los distintos personajes, soldados y civiles, algunos rasgos básicos, pero de gran magnetismo emocional, sus conflictos y retos despiertan interés. 

De modo que el instinto de supervivencia, con manifestaciones a veces brutales, convive con el sentido del deber y las acciones heroicas, pero también con el miedo y los traumas paralizantes, nadie es perfecto. Están pues muy bien los conocidos Mark Rylance, Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy, pero también el resto, Fionn Whitehead, Aneurin Barnard, Barry Keoghan, Jack Lowden… 

 En lo visual y lo sonoro los logros son sencillamente sobresalientes. La composición de los planos en la playa, el espigón, las embarcaciones, bajo el agua, nadando, en el aire, tiene una fuerza tremenda, con los movimientos de los soldados, los aviones atacando, etcétera. Ello es posible también gracias a una arriesgada banda sonora de Hans Zimmer que integra una versión del tema "Nimrod" de Edward Elgar y convive con los ruidos de los disparos, explosiones y motores, fundiéndose con ellos, y proporcionando con tal combinación una atmósfera desasosegante, en que se diría que se escucha literalmente pasar el tiempo, tic-tac,-tic-tac, tic-tac, una sensación existencial de que la vida es un regalo, pero que puede ser breve, irse en un suspiro.

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