Con más de medio millón de jóvenes congregados en la Plaza de Lima, el Papa León XIV cerró la primera jornada de su visita a España con una emotiva vigilia de oración. La velada incluyó un festival musical con varios artistas, el rezo del Rosario y tuvo como momento culminante la adoración del Santísimo junto al Santo Padre.
El corazón del encuentro fue el diálogo entre León XIV y seis jóvenes, que le preguntaron sobre la fe, el discernimiento y el compromiso cristiano en la sociedad. El Papa les propuso tres caminos para reconocer la voz de Dios: el silencio, la oración confiada y la humildad de quien se sabe siempre discípulo. Animó también a los jóvenes a no tener miedo a la vocación —sacerdotal, religiosa o matrimonial— y les confió una misión concreta: «Sed humanos: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables».
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