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jueves, 24 de marzo de 2011

Los ‘Fukushima 50’ recuperan la figura del héroe tradicional japonés

   Ya no son cincuenta –son más- pero en Japón se les conoce así: son los operarios de la central, bomberos y soldados que trabajan en condiciones arriesgadas en la central nuclear damnificada de Fukushima. No es el único lugar siniestrado luego de un terremoto y un posterior tsunami que chocó con la costa del noreste nipona para demostrar, una vez más, que el hombre gestiona los recursos, pero no los gobierna.

   La gente de occidente se pregunta cómo la central nuclear que ya esta en el número cinco de alerta (7 es el máximo) mantiene un grupo de profesionales que se exponen diariamente a la radiación liberada al exterior por los reactores dañados. La cuestión no es nimia pues la exposición casi con toda probabilidad hará que desarrollen un cáncer en un tiempo limitado. Los primeros trabajadores que colaboraron con la extinción de las llamas en la central nuclear de Chernobil vivieron 30 días tras la exposición. Los Fukushima 50, como ya se les conoce a los héroes de la catástrofe hacen todo lo que pueden para refrigerar los reactores de la central.
 
   Los de Fukushima no se sabe quiénes son, simplemente son anónimos que luchan para que el siniestro no se convierta en una catástrofe de mayores e imprevisibles consecuencias. Gatean, según los medios locales, por el laberinto de la instalación dañada, portan bombonas de oxígeno y luces artificiales. Sus trajes de protección y gorros especiales repelen las partículas radioactivas, pero no la radiación invisible. Muchos se preguntan por qué esas personas ponen su salud en serio riesgo.
 
   Esta misión suicida no se entiende desde la óptica occidental. Sin embargo, un pilar fundamental de la educación japonesa es la identificación con la comunidad, especialmente en el trabajo, una lealtad que se traduce en disciplina y dedicación, y que implica, en última instancia, el sacrificio por el bien del grupo. Y en la actualidad los sacrificados que hay que sumar a los ‘Fukushima 50’ son 130 técnicos, bomberos y soldados que se exponen a radiaciones que pueden ser fatales para su salud. El trágico balance ya habla por sí solo, hasta la fecha se contabilizan cinco operarios muertos, dos desaparecidos y veintidós heridos.
 
   Además, en una planta de este tipo la solidaridad es fundamental: “Se desarrolla un sentido para la lealtad y el compañerismo cuando se entrena durante años junto con otros hombres y se hacen cambios de turno”, ha explicado un operario de una central norteamericana que lleva muchos años en la profesión al New York Times.
 
   Uno de los ‘héroes de Fukushima’, el jefe de la unidad de élite de los bomberos, Toyohilo Tomioka se ha disculpado ante la prensa en Tokio, ¿por qué?, por el sufrimiento que provocan a sus seres queridos. “Quiero pedir perdón a nuestras familias por el sufrimiento que pasan”, afirmó emocionado el pasado fin de semana.


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