Si hay una página del Nuevo Testamento ante la que convendría guardar silencio para no privarse del encanto y profundidad que encierra, es ésta. Deberíamos meditar estas declaraciones de Jesús, permitiendo que sean ellas las que resuenen en nuestro corazón y despierten en él lo que Jesús quiere decirnos.
sábado, 31 de enero de 2026
El día del Señor: domingo 4º del T.O. (A)
sábado, 24 de enero de 2026
El día del Señor: domingo 3º del T.O. (A)
"También en nuestros días hay mucha gente "que camina en tinieblas" (1ª lect), desorientadas por la multiplicidad de las informaciones, tan cuantiosas como contradictorias, que recibe a diario. Son tantos, tan opuestos, tan interesados, los mensajes, las mentiras, las medias verdades que escucha, que le llevan a creer que toda certeza es revisable o parcial, cuando no un síntoma de inmadurez o de fanatismo.
sábado, 17 de enero de 2026
El día del Señor: domingo 2º del T.O. (A)

A orillas del Jordán, Juan Bautista predicaba a personas de toda condición un bautismo de penitencia para preparar la llegada del Mesías. Y cuenta el evangelio según san Juan que, cuando el Bautista vio llegar por fin a Jesús ante él para bautizarse, lo anunció en voz alta otorgándole un título misterioso y solemne que sigue pronunciando la liturgia romana en Misa antes de comulgar: “Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.
miércoles, 7 de enero de 2026
El bautismo del Señor
lunes, 5 de enero de 2026
Epifania del Señor
Dios Niño es el regalo extraordinario que recibimos en el día de Reyes. Con Él viene la esperanza y la fortaleza para afrontar con ilusión y ánimo renovado el nuevo año. Acompaño mis reflexiones.
“¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque
hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”. Ésta es la razón que dan
aquellos Magos para justificar el largo y penoso camino que emprendieron
abandonando la serena ocupación de todos los días.
La misma razón que conduce a tantas y tantos a dejarlo todo
por el Señor. Y es igualmente la razón del caminar cristiano abandonando la
tranquilidad burguesa que una sociedad permisiva está constantemente
proponiendo.
Pero a veces la estrella, como a los Magos, se oculta, y las
sombras de la noche se enseñorean de todo ocultando el camino y suprimiendo sus
perfiles orientadores. En esas horas, siempre hay quien puede ayudarnos porque
el camino está ahí. Pero también hay quienes, aprovechando la oscuridad,
engañan al viajero, como Herodes con su información interesada.
domingo, 4 de enero de 2026
2º domingo de Navidad
Al encarnarse el Hijo consigue la plena comunicación con nosotros para acompañarnos siempre en esta tierra. Aquí tenéis varias reflexiones.
Jesús, a quien hemos contemplado en Navidad como un pequeño que no puede valerse por sí mismo y que fue bañado, vestido, abrazado, besado, criado y educado por María y José, esto es: un Jesús de carne y hueso, hombre verdadero, es la Palabra que originó todo lo que vemos y no vemos.
Jesucristo es Dios. No es un hombre tan sólo, ni siquiera un hombre excepcional o el más perfecto que haya existido, sino una criatura humana perfectísima que también es Dios, como declara el Símbolo Atanasiano. Jesucristo, el Hijo de Dios, vive desde siempre en el seno del Padre. Sólo desde esta filiación eterna se puede explicar la filiación terrena en el seno de María, como explicó S. Tomás de Aquino (S. III, q. 32).
jueves, 1 de enero de 2026
Santa María Madre de Dios
Comenzamos el año con Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra. A Ella confiamos nuestros propósitos para 2026. Acompaño varias reflexiones.
Ser madre siempre es un plan de Dios. Pero ser la Madre de Dios estaba pensado solo para una mujer en la historia, María de Nazaret.
El evangelio de hoy nos revela algo sobre el misterio de la maternidad divina de María. No sabemos cómo Jesús fue concebido materialmente, como actuó el Espíritu Santo, pero sabemos cómo Jesús entendía lo que suponía ser su Madre: “Quien hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre” (Mc 3,35). Así el Hijo de Dios aclara que María es su Madre más por ser dócil al querer de Dios que por todas las tareas naturales de una madre.




