El suicida cálculo electoral a cortísimo plazo que exhiben fuerzas políticas de izquierdas que, pese a ser profundamente conocedoras de la urgencia de una transición eco-social hacia nuevos modelos socioeconómicos, siguen optando por silenciar la cuestión
La cuestión de la transición eco-social adquiere una centralidad incuestionable, pues una “recuperación económica de signo emancipatorio” en ningún caso puede equivaler al retorno a una normalidad que ni nos podemos permitir desde el punto de vista del padecimiento sociolaboral ni es viable desde el punto de vista del colapso energético y mineral en el que nos hallamos inmersos.
Escribe Pablo Alzola en Aceprensa: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Estas palabras de Mahatma Gandhi tuvieron un fuerte impacto en Mark Boyle, un empresario irlandés asentado en Bristol que, en noviembre de 2008, tomó una decisión radical: vivir sin dinero durante un año.
Hoy son varias decenas de personas las que siguen el ideal de Boyle y viven con él. En sus experiencias y reflexiones resuena el eco de otras tantas utopías llevadas a cabo en tiempos de crisis, como protesta contra una sociedad excesivamente preocupada por el consumo material. Los sorprendentes parecidos de la aventura de Boyle con la que pudo ser la primera utopía individual, la de Henry David Thoreau, sirven para iluminar la filosofía que anima estos fenómenos sociales.
“Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme solo a los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar, y para no descubrir, cuando tuviera que morir, que no había vivido”. Estas palabras, escritas por el pensador estadounidense Thoreau (1817-1862) en Walden, bien podrían proceder del libro Vivir sin dinero de Mark Boyle, recientemente publicado en castellano. No es casualidad que Boyle mencione a Walden como uno de sus libros de cabecera de su primer año sin dinero. Aunque son más de ciento cincuenta años los que median entre Thoreau y Boyle, la historia parece repetirse paso por paso. ¿Por qué?
Revista de Cultura Católoca Tesoros de la Fe nº 141. Perú.
Un retorno al orden cristiano para superar una economía basada en la “intemperancia frenética” — espíritu inquieto y precipitado que provoca una violenta aceleración en el ritmo de vida
John Horvat es un investigador, educador, conferencista internacional y autor del best-seller Retorno al Orden, editado recientemente en los Estados Unidos.
Sus escritos han sido reproducidos en publicaciones como “The Wall Street Journal”, “FOX News”, “The Christian Post”, “The Washington Times”, “ABC News”, “C-SPAN”, además de otros órganos de prensa e internet.
La Conferencia –la mayor jamás celebrada en la historia de la ONU– tiene como lema “El futuro que queremos” y estará centrada en dos temas: una economía verde en el contexto de un desarrollo sostenible que erradique la pobreza y el marco institucional para el desarrollo sostenible.
Especial simbolismo en el acto inaugural tuvo el discurso de Brittany Trifold,
una neozelandesa de 17 años (en la imagen). “Estoy confundida y
enojada por el estado del mundo; quiero que esto cambie. ¿Están aquí
para salvar su imagen o salvarnos a nosotros?”, preguntó a los líderes
mundiales presentes.
El diario ABC se hacía ayer amplio eco de la presencia estos días en España del economista y politólogo austríaco Christian Felber, que aspira a convertir su movimiento de la “Economía del bien común” nada
menos que “en el nuevo eje del sistema económico mundial”.
Un
planteamiento diferente de la actividad económica cargado de ideas de
enorme potencial que no debieran pasar desapercibidas en esta etapa en
la que el sistema hegemónico ha evidenciado sus contradicciones y
limitaciones en el desarrollo de un orden económico y social al servicio
de la persona.
Tras el “lunes negro” de ayer, la crisis financiera y económica en
España vive en estos días la que parece su fase más crítica, provocada
en parte por la falta de credibilidad de la última reforma financiera
aprobada el pasado viernes por el Consejo de Ministros.
En este contexto, Pablo Fernández, profesor de Dirección Financiera
del IESE, ha publicado en el diario El Mundo algunas reflexiones que
deben ser consideradas. Bajo el título “Reforma financiera.
Responsabilidad y austeridad”, el profesor Fernández destaca que la
crisis actual “es el resultado de decisiones concretas tomadas por
personas concretas” y se podrá superar “cuando el sentido común, el
trabajo bien hecho, la competencia profesional y la veracidad vuelvan a
ser la tónica dominante en la sociedad. Y para ello se requiere la
implicación activa de dirigentes políticos, directivos de empresas,
agentes sociales, organismos reguladores, empleados, etcétera. Es
decir, de todos”
1 de enero 2012. (Romereports.com) La enorme deuda de algunos países de Europa sigue provocando dolor de cabeza a la economía mundial y al bolsillo de los ciudadanos. La situación más difícil es la de Grecia, Portugal, España e Italia.
Cada vez más personas opinan que la principal causa de la crisis es la falta de ética en la economía y las finanzas.
Ahora, teólogos y economistas han unido esfuerzos para impulsar la formación ética de los profesionales de la economía y las finanzas.
En efecto -afirman los promotores de esta iniciativa- “si la crisis económica mundial nos ha enseñado algo, es lo siguiente: entre la política y las administraciones, los actores económicos y sociales y la ciudadanía en general tenemos todos que recuperar valores fundamentales como el esfuerzo, la excelencia, el respeto, la justicia, la transparencia, la humildad, el diálogo y el compromiso, en definitiva los valores tradicionales si queremos lograr un nuevo clima de confianza que ayude a encontrar soluciones sostenibles en el futuro“.
Esta constatación se extiende también a mundo de la empresa: “al contrario de lo que muchos piensan, la rentabilidad y la ética no tienen que ser ninguna contradicción. Empresarios con visión saben que la actividad económica y el compromiso con la sociedad son dos caras de la misma moneda”.
Con este marco, el próximo día 14 de abril tendrá lugar en Madrid (Cámara de Comercio Alemana para España, Avda. Pío XII, 26-28), una sesión en la que la ponencia principal sobre“La colaboración en el marco de la RSC – fórmulas colaborativas”corresponderá a Alberto Andreu, Director de Reputación Corporativa, Identidad y Medio Ambiente de Telefónica
Para confirmar la asistencia a esta sesión debe enviarse un correo a leticia.arreytunandia@ahk.es
Al dirigirse esta mañana a los participantes en la 16° asamblea plenaria de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, que del 30 de abril al 4 de mayo analizan la crisis económica mundial a la luz de los principios éticos englobados en la doctrina social de la Iglesia, el Papa Benedicto XVI explicó que la economía debe orientarse siempre hacia la búsqueda del bien común.
"La caída del sistema financiero mundial ha demostrado, como sabemos, la fragilidad del sistema económico actual y de las instituciones relacionadas con él", dijo el Papa al comenzar su discurso.
Benedicto XVI subrayó luego que "en lugar de una espiral de producción y consumo que tiene en cuenta las necesidades humanas estrechamente definidas, la vida económica debería ser vista como un ejercicio de responsabilidad humana, intrínsecamente orientada a la promoción de la dignidad de la persona, la búsqueda del bien común y el desarrollo integral –político, cultural y espiritual– de los individuos, familias y sociedades".
"En mi encíclica ‘Caritas in veritate’ observé que ‘la crisis nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso’", añadió.
Seguidamente Benedicto XVI señaló que "la Iglesia, basándose en su fe en Dios Creador, afirma la existencia de una ley natural universal. Como parte del gran patrimonio de la sabiduría humana, la ley moral natural, que la Iglesia ha adoptado, purificado y desarrollado a la luz de la revelación cristiana, sirve como un faro que orienta los esfuerzos de individuos y comunidades para perseguir el bien y evitar el mal, mientras se compromete a construir una sociedad auténticamente justa y humana".