San José es el hombre de confianza de Dios. Acudamos a él para que nos enseñe el valor de la familia y del trabajo. Acompaño mis reflexiones.
La figura de S. José, que hoy contemplamos, se agiganta cuando vemos que Jesús, siendo el hijo de Dios a quien el cielo y la tierra están sujetos, quiso estar bajo la autoridad de José. La sublimidad de esta obediencia honra a S. José más que todos los elogios que la piedad cristiana pueda dedicarle.Dios puso en manos de S. José lo que más quería: su Hijo y su Madre.

