Los voluntarios culturales son una figura cada vez más extendida en España. Gracias a esto, muchas personas, especialmente jubilados, realizan tareas de mediador cultural o guía en numerosos centros y museos.
Con esto se cubre buena parte de la plantilla de dichos centros y, por tanto, no es necesario contratar a más gente. No sólo eso, sino que profesores jubilados ya empiezan a impartir cursos y talleres que, hasta ahora, hacían profesionales de manera remunerada en edad de trabajar.