ACTUALIDAD
Mostrando entradas con la etiqueta CATALUÑA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CATALUÑA. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de junio de 2020

Políticos, obispos y padres, contra la retirada del concierto a la educación diferenciada en Cataluña

En pleno estado de alarma, el gobierno de la Generalitat ha anunciado que no renovará el concierto a 11 colegios catalanes de educación diferenciada, pero les han concedido un año de prórroga.

Los centros a los que no se renueva el concierto de Primaria pero se prorroga un año son Canigó de Barcelona, Bell-lloc del Pla de Girona, Les Alzines de Girona, Pineda de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), Xaloc de L'Hospitalet de Llobregat, Institució Lleida, Campjoliu de L'Arboç (Tarragona), Institució Tarragona de Reus (Tarragona), La Vall de Sabadell (Barcelona), La Farga de Sant Cugat y Viaró de Sant Cugat (Barcelona).

viernes, 15 de diciembre de 2017

Gregorio Luri, filósofo catalán: “La manera más rápida de que un profesor pierda autoridad es adoctrinando”

Autor de libros sobre educación, afirma que el ‘procés’ ha contribuido a romper “la cohesión familiar” de muchos hogares. 

Gregorio Luri, filósofo y pedagogo, profesor de bachillerato, de la Universidad Complutense de Madrid y de la Uned de Barcelona, analiza desde una perspectiva filosófica y social el ‘procés’ catalán. “La situación catalana me duele”, expresa a Religión Confidencial.

Navarro de nacimiento, pero afincado en Barcelona más de la mitad de su vida (tiene 62 años), Gregorio Luri pertenece a una generación convencida de que el futuro de los Estados pasa por una Europa unida. Por este motivo, le entristece asistir a un auge de nacionalismos decimonónicos y fragmentarios en el viejo continente. “Corremos el riesgo de balcanizar Europa”, asegura a este Confidencial.
En esta línea, considera que el nacionalismo catalán está cometiendo dos errores. El primero, creer que el discurso del siglo XIX tiene cabida en el siglo XXI, y segundo, rechazar la Constitución Española, “cuando nuestro marco jurídico está incardinado al de Europa”.  

martes, 17 de octubre de 2017

Stanley G. Payne: Los españoles son los más críticos contra su propio país»

El hispanista publica «En defensa de España», obra en la que desmonta la leyenda negra en torno a nuestra Historia y con la que ha logrado el premio Espasa.Una cita atribuida a Napoleón Bonaparte afirma que los hechos acaecidos en el pasado no son más que una fábula aceptada. Un relato ficticio que se da por bueno sin rechistar. Escuchar a Stanley G. Payne (Denton, Texas, 1934) corrobora en parte esta triste afirmación. 

Al menos en lo que a nuestro país se refiere. Y es que el catedrático emérito de Historia en la Universidad de Wisconsin-Madison es partidario de que la imagen de España se ha forjado en base a los estereotipos que han generalizado otras naciones. Por ello, acaba de publicar «En defensa de España» (Espasa, 2017). 

Para demostrar (por ejemplo) que, aunque el Imperio en el que no se ponía el sol desapareció, fue también ejemplo de prosperidad y estabilidad durante más de tres siglos. O para dejar claro que, aunque el independentismo hable de falacias como los Países Catalanes, la realidad es bien distinta.

Payne, prolífico autor especializado en la Guerra Civil y el período franquista («El colapso de la República» o «Franco. Biografía personal y política» son solo dos ejemplos de ello), se atreve en este caso a retroceder hasta el siglo III a. C. La época en la que los cartagineses arribaron a la Península. Desde ese punto de partida repasa la Historia de España destrozando, página tras página, los falsos mitos que se han generado en torno a ella. 

jueves, 7 de septiembre de 2017

Urnas

Escribe el embajador José Cuenca: «El derecho a decidir es algo que hemos conseguido con esfuerzo y sacrificio. Y que está consagrado en la Constitución de 1978. Pero tiene que ejercerse en el marco de la ley. Porque si no es así, las normas emanadas de esos dóciles parlamentos amañados pierden su naturaleza democrática. Y las urnas se convierten en lo que nunca deberían haber sido: un torpe y grosero mecanismo autoritario al servicio del que manda»

EL 15 de junio de 1977, en un ambiente de paz y de alegría, los españoles fuimos a las urnas para elegir, de acuerdo con las leyes en vigor, el Parlamento democrático que había de redactar la Constitución de la concordia, que abría para España los caminos de la libertad. Para mí fue algo nuevo. Yo pasaba ya de los cuarenta, ejercía como consejero político de nuestra Embajada en Londres y, sin embargo, era la primera vez que votaba en democracia.

Millones de catalanes pudieron ese día designar a sus representantes en las Cortes de Madrid. Después, volvieron a comparecer ante las urnas en un decisivo referéndum, en el que la Constitución de 1978 recibió un amplio apoyo popular. Dos ilustres juristas catalanes, Jordi Solé Tura y Miquel Roca, habían participado activamente en su elaboración. Y otro catalán, Joan Reventós, pudo decir en el debate celebrado en el Congreso: «Hoy ha terminado la Guerra Civil». 

sábado, 6 de septiembre de 2014

Ante el reto secesionista de la Generalitat de Cataluña: razones desde la ética

   
   Buenas reflexiones de profesionales por la ética que ayudan a pensar:    

   Ante el reto secesionista planteado por la Generalitat de Cataluña al resto de España son necesarias algunas precisiones desde la ética. La primera es que la iniciativa del gobierno autonómico no responde al bien común de España ni siquiera al bien común de los habitantes de Cataluña. 

   En una sociedad golpeada por la crisis y sus problemas derivados, establecer como prioridad un proceso voluntarista de separación del resto de España, con tan generosa dedicación de recursos públicos, no parece lo más adecuado. A ello debe añadirse que los secesionistas están ocultando las consecuencias que conllevaría la independencia (salida de la UE, aislamiento político, social y económico, etc.) con el único objetivo de vender a los ciudadanos que la secesión es la panacea que les curará de todos sus males. 

    La segunda reflexión es que los independentistas y nacionalistas manipulan la historia para justificar sus pretensiones. Nunca existió un reino de Cataluña, pero si lo hubiera habido no tendría por qué ser mejor o con más derechos que el reino de Asturias o el de León o el de Valencia o el de Murcia. Los procesos que han durado siglos son más complejos que las consignas nacionalistas acuñadas para llevar adelante proyectos artificiales de nación.