Con estos tres besos, como marca la tradición rusa, se saludaron el Patriarca Kiril y el Papa Francisco. Es un abrazo que ha tardado casi mil años en producirse.
"Me alegra mucho verle”.
"Gracias hermano”.
Una vez sentados el Patriarca fue quien inició la conversación con ayuda de los traductores.
"¿Cómo fue su vuelo Santidad?
"Muy bueno, gracias a Dios, muy bueno”.
Pasaron unos minutos charlando delante de los periodistas y las cámaras que pudieron captar sus primeras palabras.