El Señor es el Buen Pastor que nos acompaña siempre. Os envío varias reflexiones.
Este cuarto domingo de Pascua es denominado tradicionalmente Domingo del Buen Pastor. Leemos en el Evangelio de la Misa de hoy que, durante la fiesta de la Dedicación, Jesús pronunció estas palabras en el pórtico de Salomón del Templo de Jerusalén: «Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y me siguen. Yo les doy vida eterna; no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las dio, es mayor que todos; y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre» (Jn 10,27-30).




















