LA LÓGICA DE LA CRUZ Y EL CORAZÓN ENAMORADO
Pocos momentos en el Evangelio muestran con tanta claridad el contraste entre los pensamientos del hombre y la lógica de Dios como este pasaje de San Mateo. Apenas un momento antes, Pedro ha protagonizado una confesión de fe sublime: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Jesús confirma sus palabras y le da las llaves del Reino. Sin embargo, en cuanto el Maestro comienza a anunciar el verdadero camino del Mesías —la Pasión, la Muerte en Jerusalén y la Resurrección—, Pedro se asusta, lo lleva aparte y llega a reprenderlo: «¡Dios te libre, Señor! De ningún modo te ocurrirá eso».







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