Durante la audiencia general el Papa habló del dolor en las familias cuando fallece un ser querido.
Explicó que es especialmente doloroso cuando los padres pierden a un hijo o los hijos muy pequeños a los padres. Dijo que es normal que no parezca natural y pidió que no se oculten las lágrimas.
Al mismo tiempo, aseguró que el amor es más fuerte que la muerte y explicó que los seres queridos están en las manos de Dios que volverá a dárselos a sus familiares, como hizo Jesús con el hijo de la viuda de Naím.