Un experto de la Facultad de Derecho Canónico de la UNAV analiza las claves del Motu Propio. Las normas sobre la regulación de estos procesos han conocido variaciones a lo largo de la historia. Todas ellas con la intención de defender la bondad del matrimonio con los instrumentos más adecuados a cada época.
La Iglesia, fundada por voluntad divina como instrumento para la salvación de los hombres, cuenta con ministros ordenados (inicialmente los apóstoles y después sus sucesores, los Obispos y, en cuanto colabores de estos, los presbíteros y en menor medida los diáconos), que han sido escogidos por Dios mediante su providencia ordinaria, a los que ha querido comunicar el poder administrar los tesoros de salvación que Cristo nos ha obtenido llevando a cabo la obra de la redención. Para ejercer esa función de administración, desde hace muchos siglos, la Iglesia peregrina en esta tierra se ha valido del Derecho.
