Una tierra de nadie, que escapa de todo control, y hace posible lo ilícito más allá de cualquier medida
Páginas web de rebeldes y activistas políticos antigubernamentales, “mercados” ilegales donde poder comprar de todo, desde armas a droga, desde documentos falsos hasta órganos humanos, escondrijo de hacker y pedófilos. En resumen, una larga lista negra de páginas web que inspira inquietud y suscita incomodidad también a los más tolerantes.
Esto es el deep web, una tierra de nadie, que escapa de todo control, y hace posible lo ilícito más allá de cualquier medida. Entrar en el deep web es como ponerse el traje de buceo y sumergirse en las aguas heladas y oscuras del mar, descendiendo a las profundidades con un pequeño faro para dar luz en este internet oscuro e insalubre. Las aguas del deep web están siempre turbias y agitadas y para navegarlas es necesario tener un estómago fuerte y no marearse. Un mundo enorme y escondido a la mayoría, lejos de los páramos tranquilizadores de Google, YouTube, Facebook y Wikipedia.
