A las 19.30 de ayer miércoles se produjo un hecho histórico y trascendente, al menos para la Iglesia Católica, en un momento en que la desolación arrasa a nuestro país con casi 3.500 personas fallecidas a consecuencia del coronavirus.
Tal y como había anunciado el cardenal Juan José Omella, los obispos españoles así cómo decenas de miles de católicos se unieron en directo y por los distintos medios de comunicación, a la renovación de la consagración de Portugal y España y otros 22 países al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, para pedir por los enfermos y el fin de la pandemia del coronavirus COVID-19.
El cardenal Antonio Marto, obispo de Leiria-Fátima fue quien celebró la ceremonia en el Santuario de la Virgen de Fátima de Portugal.


