sábado, 1 de agosto de 2015
El obispo Munilla denuncia el fundamentalismo laicista de algunos alcaldes
jueves, 29 de noviembre de 2012
«Al PP le toca retratarse sobre qué entiende por familia, matrimonio e intereses de los menores»
viernes, 22 de octubre de 2010
La peligrosa sofística de Rubalcaba
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lunes, 5 de abril de 2010
“Europa necesita partidos de fuerte identidad cristiana”

Aunque la repercusión informativa de lo que ocurre en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa -integrada por miembros de los parlamentos nacionales- es menos intensa que la de la UE, sus decisiones pueden revestir la misma gravedad.
Desde hace algún tiempo, éstas llevan el peligroso sello del relativismo ético en asuntos como el aborto, los ‘derechos’ de los gays y los crucifijos, sobre los cuales hay una reciente sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), brazo judicial del Consejo de Europa.
Para intentar contrarrestar esta deriva, el Grupo Popular -del que forma parte el PP español- eligió como presidente en enero pasado al italiano Luca Volontè (en la fotografía), de 44 años, un parlamentario que no sacrifica sus convicciones en el altar de la corrección política.
Para definirse a sí mismo, este miembro de Comunión y Liberación prefiere el concepto de ‘católico en política’ al de ‘político católico’ porque, afirma, “el primer objetivo de mi vida es esperar con la gracia de Dios y convertirme en santo antes que ser presidente del Gobierno”.
En esta entrevista con ALBA, celebrada en su domicilio de Roma, explica sus proyectos en Estrasburgo y el papel decisivo que puede desempeñar su partido, la Unión de Centro (UDC), de nítida inspiración cristiana, ante la próxima recomposición del escenario político italiano.
ALBA
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sábado, 27 de marzo de 2010
El presidente del Senado italiano considera inaceptables e indignos los recientes ataques al Papa

Schifani recuerda que el Santo Padre ha tomado medida decisivas en el escándalo de los abusos-
El Presidente del Senado de Italia, Renato Schifani, rechazó la agresiva campaña de algunos medios de comunicación contra el Papa Benedicto XVI y comentó que «los ataques al Pontífice en estos días son inaceptables e indignos» dado que el Santo Padre ha «adoptado recientemente medidas decisivas» ante los casos de abusos sexuales cometidos por algunos miembros del clero. Schifani señala al respecto que el Santo Padre «ha asumido posiciones rigurosísimas, que son respetadas y apreciadas» sobre este tema. «Por ello no entiendo y no entendemos el motivo de estos ataques», agregó.
el presidente del Senado señaló que "es inaceptable el intento de ofuscar un patrimonio moral, de tradiciones, de cultura y acciones meritorias, como el de la Iglesia, con el instrumento de la deslegitimación que no distingue esto que es bueno de las conductas particulares, incluidas las más odiosas, que de hecho han sido condenadas con firmeza y con la máxima autoridad".
El destacado político italiano también se refirió a la defensa de la vida y la familia, y explicó que el Papa Benedicto XVI resalta claramente que toda persona tiene el deber de tutelar estos valores fundamentales.
INFOCATOLICA
domingo, 14 de marzo de 2010
"El PP derogará la Ley del Aborto en cuanto gobierne"

La presidenta del PP en Cataluña, Alicia Sánchez Camacho, se ha mostrado clara respecto a la postura del PP sobre la nueva Ley del Aborto libre que Zapatero ha impuesto a la sociedad sin el más mínimo debate asegurando haber escuchado a todos. La dirigente "popular" ha asegurado que, en cuanto el PP gobierne, "la primera decisión" será retirarla.
"Como mujer y como madre, la mento que se haya aprobado una ley como ésta, y me parece indigno que, además, se haya hecho utilizando el argumento de la defensa de la mujer de y la libertad", asevera la "popular", y añade que "no hay derecho más importante que el derecho a nacer y a vivir".
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UNA LEY DE MUERTE Y SILENCIO. LEER AQUI
miércoles, 3 de marzo de 2010
La defensa de la vida del señor Zapatero

Nuestro presidente Rodríguez Zapatero se expresaba en Ginebra el pasado 24 de Febrero con estas bellas y afortunadas palabras en un alegato contra la pena de muerte: “nadie tiene derecho a arrebatar la vida de otro ser humano, absolutamente nadie” y “nuestro éxito será el éxito de los derechos humanos, el éxito de la dignidad de las personas, de la protección de la vida y el éxito de los Estados que respeten hasta el último instante la vida de todos y cada uno de los ciudadanos”.
Pero precisamente ese mismo día, el Senado español daba luz verde a la Ley sobre el aborto, impulsada personalmente por el señor Zapatero, hasta el punto que ni siquiera figuraba en el programa electoral, y en la que no ha querido permitir a los diputados y senadores que puedan hacer uso del derecho humano fundamental a la libertad de conciencia y al uso de la objeción de conciencia, con lo que ha obligado a los legisladores de su partido a hacerse partícipes de colaboración con él en el crimen abominable del aborto. Quien califica así al aborto es el Concilio Vaticano II: “el aborto y el infanticidio son crímenes abominables” (“Gaudium et Spes” nº 51).
La nueva ley declara el aborto libre hasta la catorce semana y lo convierte en un derecho. Después de esa fecha, especialmente si pueden estar presentes anomalías, se sigue permitiendo el aborto y se trata de favorecer a las clínicas abortistas evitándoles que puedan tener problemas jurídicos. Recordemos, como nos recuerda el caso Himmler, quien en su vida sólo presenció una ejecución, que para cometer un crimen no es necesario estar presente. Basta con ayudar a que se pueda hacer.
En pocas palabras, el Señor Zapatero, y en eso estoy de acuerdo con él, es contrario a que se pueda privar de la vida a un adulto, aunque sea culpable. Pero en cambio le parece muy bien, e incluso de delito lo transforma en derecho, si se trata de un ser humano inocente antes de su nacimiento. Eso es desfachatez e hipocresía, palabra ésta por cierto utilizada por Jesucristo contra los escribas y fariseos (Mt 23,13-33). Para un católico “el absoluto carácter inviolable de la vida humana inocente es una verdad moral explícitamente enseñada en la Sagrada Escritura, mantenida constantemente en la Tradición de la Iglesia y propuesta de forma unánime por su Magisterio”… “la eliminación directa y voluntaria del ser humano inocente es siempre gravemente inmoral” (Encíclica “Evangelium Vitae” de Juan Pablo II, nº 57).
Pedro Trevijano, sacerdote
INFOCATOLICA.COM
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martes, 16 de febrero de 2010
Mayor Oreja subraya que en España la "enfermedad del relativismo se ha hecho proyecto de Gobierno"
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El portavoz del Partido Popular en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, alertó ayer contra la "enfermedad" del relativismo, que definió como "dejar de creer", que afecta a muchos países europeos pero que, en España "se ha hecho proyecto de Gobierno"
Durante una conferencia titulada 'Crisis de valores. Diagnóstico del relativismo' en la Universidad católica San Antonio de Murcia (UCAM), dijo, según recoge COPE, que la situación que vivimos "está presidida por la ausencia de convicciones, de valores y de principios", y que la combinación de estos factores "es lo que da lugar a la crisis económica". "Vivimos en una crisis de valores, y la mejor demostración es que, claramente, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", sostuvo.
En este sentido, destacó que "no hay una crisis de valores y una crisis económica y una crisis financiera, sino que hay una crisis que, fundamentalmente se produce no solo en España, sino también en la Unión Europea y en el mundo occidental". "Hemos vivido en buena medida como cigarras imprudentes, en vez de como hormigas laboriosas", según Mayor Oreja, quien ha señalado que eso es "lo que viene a significar el término del relativismo, que es dejar de creer".
Según recordó, el relativismo "se hace especialmente presente en la Unión Europea a partir de la caída del muro de Berlín", y abordó "cuáles son especialmente las características de esta crisis en España que nos diferencian de los demás países europeos".
ANÁLISIS DIGITAL
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sábado, 13 de febrero de 2010
¡EXPRÓPIESE!

El régimen de Hugo Chávez se ceba en los comercios. Más de 1.900 comercios, acusados de especulación, fueron sancionados con el cierre temporal
Decía Edmund Burke, a propósito de la Revolución Francesa, que a la hora de ejercer el poder era fácil defenderse en metafísica política, pero que la economía era otra cosa. El manejo de las cuentas públicas por parte del régimen bolivariano de Hugo Chávez ha devuelto a Venezuela a aquella condición que aludió, en el siglo XIX, el presidente Antonio Guzmán Blanco, cuando definió al país como “un cuero seco” que se pisa por un lado y se levanta por otro.
Problemas como el racionamiento en el suministro de luz y de agua, la escasez de productos básicos y la devaluación de la moneda intentan ser contrarrestados por el gobierno con una arremetida contra la propiedad privada y con una represión cada vez más dura hacia las protestas estudiantiles.
Caída de la producción
El gobierno de Venezuela inauguró este 2010 con dos noticias de gran impacto en la vida de los venezolanos: por un lado, un programa de cortes eléctricos por zonas de entre dos y cuatro horas cada dos días; y, por el otro, una pérdida del 100 por ciento del valor del bolívar frente al dólar.
La paradoja de los apagones en una potencia energética como Venezuela es atribuida por los expertos a la brecha existente entre el incremento del 54% que en los diez años de gobierno chavista ha experimentado el consumo de energía, y el escaso 21 % cuyas necesidades ha logrado satisfacer el gobierno.
La falta de inversión y el retraso en la construcción de nuevas plantas han sido señalados como las causas del anuncio que acaba de hacer Hugo Chávez declarando la emergencia eléctrica, la conformación del Estado Mayor Eléctrico y una normativa de recorte de energía según mediciones del consumo.
ACEPRENSA
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miércoles, 6 de enero de 2010
Bono desafía a la Iglesia
El desafío de Bono a la Iglesia: cómo sembrar la confusión con fines partidistas
La curiosa pugna que ha pretendido mantener el presidente del Congreso, José Bono, con la Iglesia, a propósito de una materia que desconoce, se ha mantenido hasta ahora en unos cauces en apariencia religiosos, pero ya ha saltado a la arena política. Mientras Bono trataba de dar una lección a los obispos sobre las licencias que puede tomarse un católico en el ámbito moral sin incurrir en pecado, la jerarquía eclesiástica se ha limitado a recordarle los límites morales fijados por la doctrina católica para vivir en comunión con la Iglesia. Pero Bono va mucho más allá de una mera discrepancia moral.
Llama poderosamente la atención el hecho de que en esta pugna, aireada interesadamente por algunos medios de comunicación que muestran una habitual agresividad con la jerarquía eclesiástica, han llegado a intervenir un par de curas y una monja para mostrar su apoyo al señor Bono mientras algún comentarista de dudosa fe católica, se ha atrevido nada menos que a levantar un altar virtual al presidente del Congreso por su “valentía” al confesarse católico y hacer lo que le parezca oportuno sin renegar de su fe.
Situemos las cosas en su contexto. El señor Bono anuncia, en un momento dado, que votaría a favor de la ley del aborto presentada por el Gobierno, porque le parecía más importante la fidelidad a su partido que a su conciencia de católico y en contra, por tanto, de la postura de la Iglesia sobre el aborto, reiteradamente expuesta a lo largo del tiempo. En unas declaraciones posteriores y de acuerdo con las notas oficiales hechas públicas por la CEE, el portavoz de la misma recuerda que ningún político que se declare públicamente católico, puede votar a favor de una ley que niega el derecho a la vida humana. Cuando se acerca el día de la votación, Bono insiste en que el hecho de ser católico no le impide votar en favor de la ley porque, entre otras cosas, considera que ésta “mejora” la anterior; para ello se acoge a un párrafo de la encíclica “Evangelium vitae” –que condena el aborto- en el que se admite que un político podría respaldar una ley en sí inmoral tan solo cuando se demuestre palmariamente que con ella se restringen los daños causados por una anterior.
Ante esta explicación, la Iglesia vuelve a recordar a Bono que la nueva ley, lejos de restringir las posibilidades de abortar, lo que hace es convertir el aborto en un derecho que deja plena libertad a la mujer embarazada para desprenderse de su hijo sin limitación alguna hasta la semana 14 de embarazo, cuando la ley que se pretende reformar fijaba unos supuestos concretos fuera de los cuales no era posible la interrupción del embarazo. En consecuencia, el respaldo de un católico a esa ley supone un grave pecado que le excluye de la comunión con la Iglesia. Y es bien sabido que un católico en pecado mortal no puede comulgar si no se arrepiente en confesión sacramental y se retracta. En el caso de Bono, su arrepentimiento, además, debería ser público y notorio, pues pública y notoria ha sido su manipulación de la doctrina. Por supuesto, nada de esto ha ocurrido sino algo más grave aún: la declaración del propio Bono de que ha vuelto a comulgar después de votar a favor de la ley; o sea que ha incurrido en sacrilegio.
Podría decirse que, hasta aquí, y al margen de que el señor Bono haya engañado a su propia conciencia, la polémica se situaba en un plano meramente moral, en el cual un católico se permitía discrepar públicamente de la propia doctrina, recordada por la jerarquía eclesiástica de manera pública y meridiana. Y, en realidad, ahí hubiera muerto la polémica si el señor Bono no hubiese insistido en sus argumentos, situándose abiertamente frente a la Iglesia al tiempo que trataba de hacer prevalecer su criterio, contrario a la doctrina, de que un católico puede apoyar el aborto sin que le acuse la conciencia de nada.
Pero el problema que ha planteado el señor Bono con su reiterado rechazo de la doctrina, disfrazado de discrepancia con algunos obispos, empieza a rebasar ya el ámbito meramente moral para saltar al político. Porque en su fidelidad a las directrices del partido socialista, en contra de la fidelidad debida a su fe, lo que se desprende es un objetivo que va más allá de sus opiniones morales y sus problemas de conciencia: lo que el señor Bono pretende es, nada más y nada menos, que arrastrar a los votantes católicos del partido socialista a creer que la doctrina de la Iglesia es errónea o está ya rebasada y que solo él posee la verdad.
En pocas palabras: Bono quiere demostrar con fines claramente electorales, que se puede ser católico y, al mismo tiempo, ir contra el magisterio de la Iglesia, con la insinuación añadida de que los obispos son unos “conservadores” insoportables, todo ello coreado por los “progres” que nunca faltan y que se aferran a cualquier pretexto para atacar a la jerarquía.
Así las cosas, la polémica se ha convertido ya en un argumento de profundo calado político, al margen por completo de la Iglesia, al intervenir otros partidos. Así, el portavoz de Interior del PP en el Congreso, Ignacio Cosidó, consideraba ayer "lamentable" que el presidente de la Cámara Baja, José Bono, esté promoviendo un enfrentamiento entre la jerarquía católica y sus fieles por un interés "estrictamente político". En un artículo publicado en su página personal de Internet, Cosidó dice respetar la decisión de Bono de haber votado a favor de la Ley del Aborto, pero critica que la defienda como la mejor forma de reducir el número de abortos en España. "Esta ley –afirma el diputado popular y no le falta razón- es un paso atrás en la defensa del derecho a la vida, reconoce el aborto no como un mal, sino como un derecho de la mujer, y nos sitúa a la vanguardia de los países con legislaciones más pro-abortistas de Europa".
El parlamentario popular recuerda en su artículo un principio que el señor Bono ha olvidado deliberadamente: "Nada ni nadie puede obligar a pertenecer a la Iglesia Católica ni a recibir uno sólo de sus sacramentos, pero hacerlo implica la aceptación de unos principios, entre los que el derecho a la vida ocupa un lugar preeminente, y la aceptación también de una autoridad que culmina en el sucesor de Pedro en Roma... Lo que no se puede es servir al mismo tiempo a Dios y al diablo". El señor Cosidó lleva toda la razón, sea del partido que sea...
