Este año se cumple el quinto centenario de la Reforma iniciada por Lutero. La conmemoración tendrá también un marcado acento ecuménico, como mostró la invitación al Papa Francisco a participar en la ceremonia inaugural en Lund (Suecia). Un obispo luterano alemán, el Dr. Jobst Schöne, ofrece en esta entrevista su perspectiva sobre la Reforma y el camino hacia la unidad entre protestantes y católicos.
Berlín. El Dr. Schöne es obispo emérito de la Iglesia Evangélica Luterana Autónoma de Alemania. Esta se distingue de la mayoritaria Iglesia Evangélica de Alemania (EKD), que es una federación de una veintena de Iglesias protestantes, incluidas algunas calvinistas.
— ¿Cuál es el origen de la Iglesia Evangélica Luterana Autónoma?
— En la Reforma surgieron dos corrientes que se distanciaron de la Iglesia católica romana: la de Wittenberg, con Lutero como principal figura, y la de Suiza, con Zwinglio y Calvino. La luterana se mantuvo siempre más cercana a la antigua Iglesia, y con ello a la Iglesia católica, que los “reformados” (calvinistas). Tras la conversión de un señor territorial del luteranismo al calvinismo, mientras que la población continuaba siendo luterana, se produjo la denominada “Unión” entre las dos confesiones, controlada por el Estado; en dicha Unión el luteranismo quedó en un segundo plano. Pero no todos los luteranos se resignaron a ello y fundaron una Iglesia independiente del Estado, que deseaba conservar el luteranismo sin diluirlo. Esta es la Iglesia Luterana Autónoma.
