A este respecto, Francisco José Ballesta, de la Facultad de Bioética del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, de Roma, acaba de publicar en Zenit un nuevo comentario del trascendental fallo judicial. En él subraya que el reconocimiento por el Tribunal europeo de la condición de embrión humano a “todo óvulo humano a partir del estadio de la fecundación (…) resuelve las dudas sobre el asunto de quien todavía pudiera tenerlas después de las confirmaciones que nos da cada día la ciencia”.
Pero el profesor Ballesta llama la atención de que la sentencia contiene además una afirmación no menos importante: también constituye un embrión humano “todo óvulo humano no fecundado en el que se haya implantado el núcleo de una célula humana madura y todo óvulo humano no fecundado estimulado para dividirse y desarrollarse mediante partenogénesis”.
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