El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de Estados Unidos ha aprobado unas directrices que mejoran la protección del derecho a la objeción de conciencia en el ámbito sanitario, al exigir que nadie sea discriminado por negarse a participar en prácticas contrarias a sus convicciones.
En la línea de las medidas anunciadas por Donald Trump en 2017, las nuevas directrices reemplazarán a las dictadas por el HHS en 2011, durante la presidencia de Barack Obama.
