Constance du Bus es la portavoz de la Marcha por la Vida, una iniciativa de la sociedad civil en Bélgica que ya cumple 10 años.
Esta joven estudiante de Derecho, de apenas 22 años, ha podido tocar con sus manos, en un hogar de ancianos en Chile, la fragilidad de la vida humana, y se ha propuesto ser su defensora en un contexto bastante desesperanzador: la sociedad belga, donde se ejecuta un aborto cada 40 minutos y donde, por hacer primar la “libertad de elección” como valor absoluto, incluso los menores de edad pueden pedir la eutanasia.
