
La pandemia ha empujado a sacerdotes y laicos al mundo digital, con muchas iniciativas valiosas. Ha revolucionado la catequesis tradicional y ha agudizado el deseo de Dios
En la fase de normalización, ¿en qué ha de consistir la “desescalada espiritual”?
Desde el inicio de su pontificado, el Papa Francisco, en clara sintonía con los Papas anteriores, nos ha señalado la urgencia de redescubrir y actualizar la vocación misionera la Iglesia y de cada cristiano. En su primera Exhortación apostólica nos recordaba que “la evangelización obedece al mandato misionero de Jesús: ‘Id y haced que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo lo que os he mandado’ (Mt 28,19-20).
En estos versículos se presenta el momento en el cual el Resucitado envía a los suyos a predicar el Evangelio en todo tiempo y por todas partes, de manera que la fe en Él se difunda en cada rincón de la tierra”