Junto a los temas y los enfoques que prevalecen en los medios de comunicación mayoritarios, cabe hablar de una opinión pública paralela: la de quienes disienten de la mentalidad dominante, y a los que a veces se considera incapacitados para la vida democrática.
En esta categoría entran los que por sus ideas o por su manera de expresarlas se ganan a pulso la fama de extremistas, pero también cualquiera que defiende de forma respetuosa puntos de vista alternativos a esa estructura de pensamiento.

