“Un tipo de censura sorprendentemente poco profesional”
Quienes hemos defendido el buen hacer general de la prensa ante cuestiones de fondo debatidas, subrayando que −en la mayoría de las veces− prevalece una honrada imparcialidad, estamos un poco escocidos con el caso de Planned Parenthood. Como algunos sabrán, desde mediados de julio se están desvelando algunos videos que muestran cómo esta organización, que es la mayor proveedora de abortos en Estados Unidos, lleva a cabo acciones que la misma legislación abortista norteamericana prohíbe, como es el comercio de órganos y tejidos procedentes de abortos. El caso es particularmente grave, pues Planned Parenthood está financiada parcialmente con fondos públicos norteamericanos.
Los videos, realizados por The Center for Medical Progress, están desvelando el submundo hipócrita de una tétrica industria −la industria del aborto− escondida tras la bandera de la libertad, salud y autodeterminación de la mujer. Los tres videos que ya han aparecido son suficientes, pero se anuncia un total de doce, que se irán haciendo públicos en las próximas semanas. Mi decepción con la prensa está motivada por la falta de información a la que muchos medios están sometiendo a esta noticia, a pesar de las evidencias y repercusiones del caso y del generoso espacio dedicado a otros temas.