Los temores se han disipado, y las expectativas se han cumplido con creces.
Será preciso construir ahora día a día una paz verdadera, fruto de la justicia, entre los noventa millones de habitantes de Egipto, y seguir avanzando en el camino de la unidad con los coptos. Pero, dentro de su brevedad, el viaje de Francisco a El Cairo reafirma bases firmes para lograr objetivos ambiciosos en el mundo y, de modo particular, en países mayoritariamente musulmanes. Sin duda, Egipto cumple un papel muy importante, especialmente, como anotó el papa ante las autoridades, para Palestina e Israel, para Siria, Libia, Yemen, Irak, Sudán del Sur.

