
Con ocasión de la fiesta de santa María Magdalena, el Prelado del Opus Dei nos propone aceptar con renovado entusiasmo la invitación de Jesús a convertirnos
Queridísimos, ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!
Sigamos rezando por el impulso apostólico en todo el mundo, ahora concretamente por una nueva región que comprende Colombia y Ecuador. Acordaos también de acompañarme con vuestra oración en el viaje que comenzaré dentro de pocos días a diversos países.
En estas líneas, tomando ocasión de la fiesta de santa María Magdalena que celebraremos el próximo día 22, querría que aceptásemos con renovado entusiasmo la invitación de Jesús a convertirnos. Se trata de una tarea permanente, porque permanente ha de ser su motivación, su impulso: el amor a Dios y, por Él y en Él, a los demás.




