Millones de personas asistían a la misa por el magistrado del Tribunal Supremo de EE.UU.
Por su contenido y por su repercusión, la homilía del padre Scalia en el funeral de su padre ha alcanzado una histórica dimensión evangelizadora.
En la noche del 12 al 13 de febrero, mientras dormía, falleció inesperadamente Antonin Scalia (1936-2016), juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, cargo para el que fue nombrado por Ronald Reagan.
Scalia, casado en 1960 y padre de nueve hijos, era uno de los más prestigiosos juristas del país y católico practicante y, sobre todo, coherente con su fe en sus decisiones como miembro del Tribunal.
Con su muerte la composición del tribunal se desequilibra en favor del ala progresista, pues él formaba parte de los magistrados partidarios de interpretar la Constitución literalmente y conforme a su espíritu fundacional, y no de forzarla y reinterpretarla conforme a presiones ideológicas, como sucedió en las sentencias a favor del aborto y del matrimonio homosexual. Scalia suscribió un voto particular contra esta última, donde la calificaba como "golpe de Estado judicial".