El Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, ha presidido esta noche, en la Catedral de Santa María La Real de la Almudena, la solemne Vigilia de la Inmaculada. En su homilía, ha señalado que este año lo celebramos “con redoblado gozo y alegría, fresca todavía en muchos corazones la memoria de la JMJ-2011 de Madrid del pasado mes de agosto”, a la que acudieron los jóvenes peregrinos “con verdadera sed de Dios”.
En esta nueva Vigilia de “la Inmaculada”, el Cardenal se ha preguntado si “se puede considerar y estimar espiritualmente la JMJ-2011 como el abrir una bella y fascinante página en la vida no sólo de los jóvenes, sino también de las familias y de toda la comunidad diocesana, de un nuevo capítulo de conocimiento y de amor a Cristo, de la mano de la Santísima Virgen, su Madre y la nuestra”. Y ha respondido: “¡No hay duda que sí”. A su juicio, “lo que el Señor espera ahora de nosotros está claro: ¡desde una entrega perseverante y generosa al ideal de la perfección de la caridad -de la santidad-, evangelizar a las nuevas generaciones y a toda la sociedad madrileña! También en Madrid -en sus jóvenes y adultos- se discute y problematiza la cuestión de Dios. Más concretamente, se cuestiona la verdad y el seguimiento de Jesucristo, el Hijo de Dios, hecho hombre, muerto y resucitado por nuestra salvación”.