Escribe Enrique Rojas: «Hablamos de individuos con una gran falta de valores, que no tienen ni referente ni remitente, que buscan el placer sexual inmediato sin la más mínima afectividad, con una atronadora ausencia de modelos de identidad…
Ellos no han llegado hasta aquí por casualidad, son la consecuencia de una cierta parte de los jóvenes perdidos, desorientados, sonámbulos de criterios, que producen pena, bochorno e irritación».
Casi todo el mundo está centrado en la sentencia de este grupo infame. Para un psicólogo o un psiquiatra el hecho principal es intentar indagar ¿qué pasaba por la cabeza de este quinteto, cuáles eran sus motivaciones, qué pensaban cuando salieron de Andalucía e iban camino de Pamplona a celebrar las fiestas de san Fermín, qué llevaban dentro?

