Un temblor de tierra de 7,9 grados en la escala Richter devastó buena parte del territorio de Nepal y provocó la muerte de más de 2.000 personas. Otros muchos miles de nepalíes quedaron afectados por los daños materiales causados por el temblor y requirieron ayuda humanitaria.
Gobiernos de todo el mundo y Organizaciones No Gubernamentales se volcaron en enviar personal para buscar personas desaparecidas y también en auxiliar a los heridos y a las personas que se quedaron sin vivienda y sin servicios básicos.
También Cáritas se movilizó para ayudar a los nepalíes tras este terremoto. Gracias a las donaciones procedentes de decenas de países y canalizadas por las delegaciones nacionales de Cáritas, la entidad caritativa de la Iglesia Católica ha conseguido llegar a miles de afectados por el temblor.


