Michael Toscano ha perdido a su abuelo de 99 años, quien residía por decisión propia en una residencia para mayores en Florida, y que pasó sus últimos minutos en un hospital, sin que pudiera acompañarle ningún familiar. La pandemia marcó el escenario final, pero el anciano no murió precisamente por coronavirus.
Toscano, director del Institute for Family Studies, narra el episodio en las páginas del Wall Street Journal. Según explica, a la vista de la alta letalidad del virus para los mayores, en la residencia se adoptaron medidas de distanciamiento social. Su abuelo quedó así sin poder salir de su habitación, y solo abría la puerta para recoger la comida que le dejaban ahí mismo. Nadie podía ir a visitarlo, ni a él ni al resto de los residentes.



