El Centro de Cuidados Laguna se ocupa de los enfermos en verano a tiempo completo para que las familias puedan descansar
«Mi hijo se llama Jhair. Tiene siete años y parálisis cerebral adquirida». Gladis respira hondo. «No controla la cabeza, no se sienta solo, no puede comer». Al mes de nacer, Jhair tuvo una neumonía muy fuerte. Se atragantó, se asfixió y el ahogo le produjo la lesión cerebral. «Ese tiempo lo pasamos en Perú, donde el tema de la sanidad es horrible. El hospital no contaba con los medios necesarios y eso le afectó. Fuimos a otro y tampoco y, por fin, acudimos a un tercero donde pudieron estabilizarle. Es un milagro que haya sobrevivido siendo tan pequeñín y con el grado en el que estaba con la neumonía». En 2009 llegaron a España. En 2012 empezaron a confiar en la unidad de cuidados paliativos de El Niño Jesús.
Ahora, en verano, Gladis y su familia ponen a Jhair en manos del Centro Laguna que, −aunque ya contaba con una unidad de día para pacientes con enfermedades incurables− ha abierto estancias nocturnas para ayudar a las familias a conciliar su vida y a darles el descanso necesario para seguir cuidando. «Tengo otro niño de cinco años, Jeremy. Es muy dura la vida con dos hijos y más con uno dependiente. Además, en esta época de calor no podemos sacar a Jahir a la calle y estamos encerrados en casa hasta seis días seguidos. Yo no tengo vida profesional, Jahir ocupa todo mi tiempo. No doy para más». Hasta el 41% de los familiares dedicados a estos cuidados intensivos podría estar en riesgo de sufrir enfermedades debido a la sobrecarga, según datos de la Fundación Vianorte. Trastornos de sueño, de alimentación. Dolores musculares, ansiedad, depresión.