Para abrazar la salvación que nos trae Jesús hace falta sencillez y humildad. Acompaño varias reflexiones.
El anuncio de un plan de salvación de la Humanidad por parte de Jesucristo, no fue aceptado por quienes andaban mendigando alabanzas unos de otros, y no se interesaban por aquella gloria que procede de Dios (Cfr Jn 5,44).
De ahí que Jesús alabe a los que buscan con ardor la verdad: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido esta cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla”.
