ACTUALIDAD

viernes, 28 de agosto de 2026

El día del Señor: domingo 22 del T.O. (A)

La Cruz encierra la locura del Amor de Dios hacia nosotros y nos muestra el camino a seguir. Acompaño mis reflexiones

LA LÓGICA DE LA CRUZ Y EL CORAZÓN ENAMORADO

Pocos momentos en el Evangelio muestran con tanta claridad el contraste entre los pensamientos del hombre y la lógica de Dios como este pasaje de San Mateo. Apenas un momento antes, Pedro ha protagonizado una confesión de fe sublime: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Jesús confirma sus palabras y le da las llaves del Reino. Sin embargo, en cuanto el Maestro comienza a anunciar el verdadero camino del Mesías —la Pasión, la Muerte en Jerusalén y la Resurrección—, Pedro se asusta, lo lleva aparte y llega a reprenderlo: «¡Dios te libre, Señor! De ningún modo te ocurrirá eso».

viernes, 21 de agosto de 2026

El día del Señor: domingo 21 del T.O. (A)

Con la luz divina de la Fe que el Señor nos concede responderemos como Pedro: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Acompaño varias reflexiones

El Señor podría dirigirnos hoy esta misma pregunta: ¿Quién soy Yo para vosotros? La diversidad de opiniones de entonces con respecto a Jesús no sería muy distinta a la que existe hoy. Se admite que Jesús es un hombre admirable, un hombre de Dios, pero ¡Dios hecho hombre...! Aquellas palabras del escritor ruso: “¿puede un hombre culto, un europeo de nuestros días, creer aún en la divinidad de Jesucristo, Hijo de Dios?” (Dostoyevski).

¡Confesemos la divinidad de Jesucristo, porque si la fe del centurión despertó en Él su admiración, la confesión de Pedro provocó un verdadero torrente de elogios: “¡Dichoso tú Simón...!”, y esta alabanza a Pedro nos alcanzará también a nosotros!

viernes, 14 de agosto de 2026

El día del Señor: domingo 20º del T.O. (A)

Aprendamos de esta mujer cananea a abrirnos a la misericordia infinita que el Señor nos brinda siempre. Acompaño varias reflexiones.


La actividad de Jesús era muy intensa, y ocasionalmente se retiraba con sus discípulos a lugares donde encontrar más sosiego para el descanso y más tiempo para formarlos. En esta ocasión, sale fuera de los confines de Galilea, a la región de Tiro y Sidón, una zona que no estaba poblada por judíos sino por gentes cananeas de cultura helenística.

jueves, 13 de agosto de 2026

Asunción de la Virgen María

 

Felicitemos de corazón a Santa María y recordemos que siempre estamos bajo su mirada misericordiosa. Acompaño mis reflexiones.

“Aleluya, aleluya. Hoy es la Asunción de María: se alegra el ejército de los ángeles. Aleluya”. Celebramos con toda la Iglesia la glorificación de María, preludio también de la de todos los redimidos por Jesucristo.

María es aquella Mujer prometida en el Paraíso para aplastar la cabeza del enemigo de la Humanidad (Cfr Gen 3,15); la Mujer que en las bodas de Caná intercede ante Jesús para remediar las necesidades de los hombres (Cfr Jn 2,1-11); la Mujer que en el Calvario nos entregó Jesucristo como Madre (Cfr Jn 19,26) y que reúne en torno suyo a sus hijos para orar, preparando así la venida del Espíritu Santo (Cfr Act 1,14).

sábado, 8 de agosto de 2026

El día del Señor: domingo 19º del T.O. (A)

El Señor siempre camina hacia nosotros sobre las aguas de nuestras debilidades para ayudarnos. Acompaño varias reflexiones.

En este episodio brillan algunos hechos que llaman nuestra atención. En primer lugar, el breve apunte del evangelista sobre lo que hace Jesús después de despedir a la gente: “subió al monte a orar a solas”, hasta la noche (v. 23).

 Esta actitud del Hijo de Dios encarnado subraya de forma elocuente la importancia capital de la oración para nosotros, la necesidad que tenemos como criaturas de dedicar unos tiempos para dialogar exclusivamente con Dios.

sábado, 1 de agosto de 2026

El día del Señor: domingo 18º del T.O. (A)


El Señor sale siempre a nuestro encuentro con la misma generosidad que refleja este evangelio. Acompaño varias reflexiones. 

Los cuatro evangelistas nos cuentan, en seis relatos, este milagro cargado de simbolismo que acabamos de escuchar. Se advierte el impacto que ejerció en los discípulos y la dimensión cultual que la Iglesia apostólica le concedió como prueba de que los tiempos mesiánicos se habían cumplido con la llegada de Jesucristo.