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sábado, 6 de febrero de 2010

AÑO MARIANO


En su carta mensual, el Prelado anuncia un año mariano, desde el próximo día 14 hasta la misma fecha de 2011, para agradecer al Señor que San Josemaría viese, hace 80 años, el 14 de febrero de 1930, que también el Opus Dei era un camino de santidad para las mujeres.

Por eso, podemos imaginar su sorpresa y su gozo cuando (…) el Señor le hizo comprender que contaba también con las mujeres para llevar —con su ejemplo y con su palabra—, por todas partes, el mensaje de la santificación en el trabajo profesional y en todas las circunstancias de la vida ordinaria, y pide oraciones por una intención, que os proporcionará mucho contento.

Recuerda que los primeros meses de este año mariano coinciden con los últimos del Año sacerdotal convocado por Benedicto XVI para toda la Iglesia, así como que en el transcurso de este tiempo, he insistido en que, al pedir por los sacerdotes, hemos de rezar también para que todos los fieles seamos más conscientes de nuestra “alma sacerdotal”, con una vibración diaria; y que nos decidamos, también cotidianamente, a comunicar la alegría de este don —común a todos los bautizados— a las personas que tratamos.

Al celebrarse también en esta fecha un nuevo aniversario (14 de febrero de 1943) de la fundación de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, afirma el Prelado que aquel día, mientras San Josemaría celebraba el Sacrificio del Altar en el oratorio de un Centro de la Sección de mujeres, el Señor quiso darle la solución para que pudieran incardinarse sacerdotes en el Opus Dei, y afirma que el alma sacerdotal no es otra cosa que el sacerdocio común hecho vida en los bautizados, hasta el punto de informar todos los instantes de su existencia.

En este sentido recuerda unas palabras de San Josemaría, de agradecimiento al Señor: Muchas veces —predicaba, por ejemplo, en 1960— os he dicho que todos, sacerdotes y laicos, tenemos alma sacerdotal. Más aún: yo diría a todos mis hijos que son sacerdotes —con ese sacerdocio real de que habla San Pedro (cfr. 1 Pt 2, 9)— no sólo por haber recibido el Bautismo, sino porque vos estis lux mundi, sois luz del mundo, y la luz no puede esconderse: non potest civitas abscondi supra montem posita (Mt 5, 14), no se puede encubrir una ciudad edificada sobre un monte. Cristo es levantado en la Cruz, para atraer todas las cosas a Sí, y mis hijos procuran alzarlo en la cumbre de todas las actividades humanas nobles, para llevarle las almas.

Asegura que el próximo 19 de febrero recordaremos especialmente al queridísimo don Álvaro, que en esa fecha celebraba su santo. Confiamos en su intercesión para recorrer este nuevo “año mariano”, con el mismo espíritu filial con que el primer sucesor de San Josemaría convocó y vivió otros años marianos, con ocasión de varios aniversarios de la Obra, y pide oraciones porque al día siguiente, ordenaré de diáconos a dos hermanos vuestros Agregados. Recemos por ellos y por todos los clérigos.

Recordando que hace unos días fue recibido en audiencia privada por el Santo Padre, en la que le llevé el cariño y la oración de todas y de todos, asegurándole que constantemente rezamos por su Persona y por sus intenciones. Sigamos así, bien unidos al Sucesor de Pedro y también a todos los Obispos, sacerdotes y fieles de la Iglesia. Benedicto XVI quiso bendecir toda la labor apostólica de los fieles de la Obra y a cada una y a cada uno.

Termina su carta afirmando que no es preciso que os recuerde que confío mucho en vuestra oración por mis intenciones. Continuad rezando con generosidad.

TEXTO COMPLETO DE LA CARTA DEL PRELADO DEL OPUS DEI

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