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lunes, 16 de abril de 2018

Los jóvenes provida toman la calle para exigir el fin del aborto

Una marcha multitudinaria reclama en Madrid cambios legislativos que protejan la maternidad para evitar un invierno demográfico. Globos verdes –el color del «Sí a la Vida»–, música, bailes, familias con niños y, sobre todo, muchos jóvenes recorrieron ayer una de las principales arterias de Madrid para defender en un ambiente festivo la dignidad humana en todas las etapas de la vida. 

La nutrida presencia de chicos, casi adolescentes, coreando mensajes contra el aborto, refleja un cambio generacional en esta lucha. «Los millennials estamos despertando. Apoyamos la defensa de la vida desde su concepción. No vamos a tragar con el mito de generaciones anteriores», advertía Álvaro Ortega, uno de esos jóvenes que se resisten a heredar una «sociedad insostenible». Este estudiante de Derecho creó hace cinco años la Fundación «Más Vida» para mostrar a los chicos de su edad la importancia de preservar la vida como un derecho fundamental. 

Está convencido de que no se hablaría del invierno demográfico ni del futuro de las pensiones si no hubiera aborto y se apoyara la maternidad.«A la gente joven nos importan las cosas importantes. No es un problema de ideologías políticas, nos sale desde dentro», insistía desde la cabecera de la manifestación Marta Páramo, otro de los rostros jóvenes de la convocatoria. Páramo sabe bien de lo que habla. 

A los 16 años se quedó embarazada. Ahora su hija tiene 5 años y ella está a punto de terminar Filosofía. «Hoy lo normal es abortar si una joven se queda embarazada. Está tan normalizado en la sociedad que parece el camino correcto cuando, en realidad, provoca mucho dolor y sufrimiento». Entre pancartas, globos y un grupo de Mairena que animaba la marcha a golpe de tambor, estaban Gabriel y Samuel, dos chavales de 17 y 18 años con la cabeza casi rapada que parecían no encajar entre tanto niño «formalito». «¿Que qué hago aquí? Pues defender la vida y a los que no nacen», decía Gabriel con resolución. 

«No tengo ningún problema en contarle a mis amigos que he pasado la mañana del domingo en esta concentración. No soy el raro, a lo mejor los raros son otros por no estar aquí». «¿Quién paga las pensiones?» La marcha se celebró el mismo día y casi a la misma hora en la que cazadores y pensionistas pedían en las calles de la capital amparo al Gobierno. «¿Pero quién va a pagar las pensiones si no hay niños?», comentaban los participantes, entre grito y canción. 

 En el origen de la convocatoria había muchos más argumentos que el aborto: eutanasia, maternidad subrogada y políticas de conciliación familiar. «Necesitamos que la mater- nidad se vea como un bien para la sociedad», subrayaba Amaya Azcona, directora de la Fundación Red Madre. Pero durante la marcha las voces que más se escucharon fueron las de quienes pedían la derogación de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo. «No importa quién gobierne» «No al aborto, sí a la vida», «No es aborto, es asesinato» o «Ista, ista, ista, la vida es progresista», fueron los lemas más coreados durante el recorrido por la calle Serrano de Madrid. 

No faltaron llamadas de atención a los partidos políticos, de las que tampoco se libró el Partido Popular. «Aborto cero, la vida es lo primero», le recordaron. «No nos importa quien gobierne, no vamos a parar mientras se pierdan cada año cien mil vidas», dijo la doctora Mónica López Barahona, directora de la cátedra de Bioética Jérome Lejeune. López Barahona se refería a los más de 93.000 abortos que se registran anualmente en España, según las últimas cifras manejadas por el Ministerio de Sanidad. 

Es el dato más bajo de los últimos cinco años, aunque sigue siendo un número insoportable, dijo. «Con los abortos que se registran en solo quince días se podría cubrir la lista de espera de adopciones de un año en España. ¿Por qué no reconciliar ambas realidades?», se preguntó Barahona. La jornada celebra el Día Internacional de la Vida en todo el mundo. Es una jornada conmemorativa, pero también es una oportunidad anual para reivindicar «valores olvidados», explicó el exministro Jaime Mayor Oreja, desde la cabecera de la marcha. Ayer no se olvidó ese carácter reivindicativo. 

El medio millar de asociaciones, integradas en la Plataforma «Sí a la Vida», salieron a la calle para reclamar cambios legislativos y recordar que aún está pendiente el pronunciamiento del Tribunal Constitucional sobre la ley del aborto. El recurso lleva ocho años en un cajón esperando la decisión del alto tribunal mientras se da salida a otros recursos como los recientes fallos de la Lomce o la ley de Educación, aprobada por el exministro Wert. 

 David contra Goliat
 «Parece que las causas más profundas como la defensa de la vida perturban y molestan. En esta lucha, somos como David contra Goliat», reflexionaba Jaime Mayor Oreja, presidente de la organización «One of Us». La organización calcula que unas 30.000 personas procedentes de distintos puntos de España, Europa y América participaron en la jornada. La concentración terminó con el mismo ambiente de fiesta que la acompañó toda la jornada, quebrado solo durante algunos minutos por la emotividad de los testimonios de algunos jóvenes y familias. Casos como el de Gracia, madre a los 15 años -«Hoy no me arrepiento. Veo a Naiara y sé que mereció la pena. Nunca me faltó nada porque la fe hace que todo sea posible»-, hacían corear a los asistentes al unísono «¡Qué bonitooo!, ¡qué bonitoo!».

abc.es
Juan Ramón Domínguez Palacios / http://lacrestadelaola2028.blogspot.com

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