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viernes, 17 de junio de 2016

Valencia aclama a la Mare de Déu

  • Miles de feligreses desbordan la Catedral, la plaza y las calles aledañas entre vítores y aplausos a la Virgen de los Desamparados

  • Cañizares defiende en el acto de desagravio a la patrona el derecho a la libertad religiosa y de conciencia.

  • Valencia. «Guapa, guapa, vixca la Mare de Déu», «vixca la Mare dels valencians», o «vixca la perla del Turia» fueron algunos de los vítores que, a última hora de la tarde de ayer, se escucharon en la plaza de la Virgen de Valencia para recibir a la patrona de los valencianos en el acto de desagravio convocado por el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, a la Virgen de los Desamparados, como respuesta a la «grave profanación» que la entidad catalanista Endavant hizo de la imagen. Un cartel de esta entidad reproduce a la Virgen de los Desamparados y a la Moreneta, patrona de Cataluña, besándose.

    Los valencianos respondieron a la llamada del cardenal en desagravio a la patrona y por el derecho a la libertad religiosa con un multitudinario y emocionado homenaje a la Mare de Déu. La Peregrina entró en la plaza por el pasaje Aparicio Olmos portada por los seguidors y desató el fervor de los miles de fieles que tradujeron sus sentimientos en aplausos y vítores. El gentío imposibilitó que la imagen llegara hasta el lugar previsto. Estaba programado que se colocara entre las dos entradas al templo mariano, pero finalmente quedó ante la puerta de la basílica más cercana a la catedral.
    Allí la esperaba el cardenal que, con la voz quebrada por la emoción, se dirigió a los asistentes con palabras que en distintas ocasiones fueron interrumpidas por los aplausos. Dijo Cañizares que «algunos no saben lo que hacen, y la han ofendido» y llegó la ovación.
    La misma respuesta obtuvo cuando agradeció la respuesta de los fieles a quienes llamó «valencianos admirables, de tantas maneras de pensar». La alocución siguió con la aclaración de que los asistentes no habían acudido a «ningún acto político, no venimos con ninguna bandera. Venimos como cristianos, como fieles que se sienten hijos de tan dulce madre». Y una vez más recibió una ovación.
    El cardenal, además, recordó «muy particularmente a las víctimas del atentado de Orlando, y todas las víctimas de cualquier violencia, de todo acto de terror. También de todos los perseguidos o maltratados a causa de su fe o de su condición». Y resaltó su «público agradecimiento a quienes dando voz a su diversidad, han condenado esta ofensa, porque no les representa. Y por tanto, si alguna herida queda, aquí en este acto de amor a la Virgen, rezamos para pedir perdón por todas las ofensas y restablecer la convivencia y el diálogo, por el respeto a las personas en su derecho a la libertad religiosa y la libertad de conciencia».
    Tras las palabras iniciales comenzó el rezo del rosario dirigido por Cañizares acompañado del obispo Esteban Escudero y otros prelados en la puerta de la basílica. A los miles de personas que abarrotaron la plaza extendiéndose por las calles colindantes se sumaban las que llenaban la basílica y la catedral siguiendo la oración.
    El rosario finalizó con el Himno de la Coronación. Y de nuevo volvieron los tradicionales vítores que acompañan al paso de la Virgen de los Desamparados. Fue en el momento en que la imagen peregrina regresaba al museo mariano.
    En ese momento los asistentes a la oración empezaron a dirigirse a la catedral que, si ya estaba llena mientras se rezó el rosario, se desbordó con la llegada de fieles que iban entrando desde la plaza. Llenaron los bancos, los pasillos laterales e incluso el central y acompañaron con una larga y cerrada ovación el paso de Cañizares desde la sacristía al presbiterio para iniciar la eucaristía, que se celebró en recuerdo de las víctimas del atentado cometido en Orlando contra un club gay.
    Concelebraron ocho obispos. Además de los prelados Murgui, López y Escudero, también los titulares de las diócesis de Tortosa, Enrique Benavent; Alcalá de Henares, monseñor Juan Antonio Reig; y los obispos eméritos de Lleida, monseñor Joan Piris; de Zaragoza, monseñor Manuel Ureña, y de El Ferrol, monseñor José Gea Escolano.
    Durante la homilía, interrumpida en distintas ocasiones por los aplausos, Cañizares, advirtió de que hoy la ideología de género es «destructora» porque «trae la guerra y mucha desigualdad». Consideró que hay «ideologías que matan al hombre, como la de género, que todo lo cifra en lo que uno decide y no hay naturaleza, no hay hombre y mujer y no hay verdad». Al referir la mencionada ideología se preguntó «¿cómo callarte eso?» para responderse que «si lo hiciera, sería un pésimo obispo».
    «Aunque me crucifiquen»
    Con sus palabras negó deberse a ninguna ideología «porque son de barro» y aseguró que seguirá yendo «a contracorriente», alejado de lo «políticamente correcto» con su labor pastoral y sin «odio, rencor o rencilla» hacia nadie. Anunció a quienes le escuchaban, y refiriéndose a la figura de Cristo, que de él no esperen más que «os enseñe la Verdad, aunque me crucifiquen».
    El desagravio a la Virgen de los Desamparados contó con la presencia de caras conocidas como la de Suárez Yllana, el expresidente de la Generalitat Francisco Camps, Pedro Agramunt y el diputado Jorge Bellver.
    Finalizada la misa y antes de dar la bendición el cardenal repitió en tres ocasiones la palabra «gracias» cosechando de nuevo un sonoro aplauso. Sus últimas palabras ante los fieles fueron «Valencians tots a una veu» para obtener la popular y fervorosa respuesta: «Vixca la Mare de Déu». Y con el Himno de la Coronación finalizó el desagravio a la patrona de los valencianos.
    También la parroquia Sant Josep de Gandia celebró el acto de desagravio. La iglesia se llenó de feligreses en la misa que siguió al traslado de la imagen de la Mare de Déu por la plaza del Raval con el rezo del rosario.
  • lasprovincias.es

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